Mirando a los vampiros como si la cosa no fuese con uno - Javier Vazquez Losada
Adivina dónde está la luz
y deja de alborotar
que algunos queremos dormir
y no pensar
y no saber
dónde está la puta luz
como si importase algo
vivir a ciegas.
Adivina dónde está la luz
y deja de alborotar
que algunos queremos dormir
y no pensar
y no saber
dónde está la puta luz
como si importase algo
vivir a ciegas.
Vosotros, todos vosotros, toda
esa carne que en la calle
se apila, sois
para mí alimento,
todos esos ojos
cubiertos de legañas, como de quien no acaba
jamás de despertar, como
mirando sin ver o bien sólo por sed
de la absurda sanción de otra mirada,
todos vosotros
sois para mí alimento, y el espanto
profundo de tener como espejo
único esos ojos de vidrio, esa niebla
en que se cruzan los muertos, ese
es el precio que pago por mis alimentos.
No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.
Buenas.
Lo primero de todo, pediros perdón. Llevo bastante tiempo sin actualizar este blog, y la principal causa de ello no ha sido otra que la vagancia. Pero bueno, estamos de vuelta, o, al menos, eso parece.
Y lo segundo, que es el tema que nos ocupa hoy, es el nuevo poemario de David González: LOSER.
Así que le deseo mucha SUERTE con esta nueva obra que ya estoy deseando leer.
Y la mejor forma de explicaros todo este tema es leer lo que él mismo ha escrito en su blog, http://perdonameperoteamo.blogspot.com/, así que aquí os lo dejo, sin ninguna variación:
Bueno. Esta es la cubierta de mi nuevo libro de poemas: LOSER. Lo que traducido al castellano significa PERDEDOR. Es decir: YO. Sin embargo, desde que tengo uso de razón, siempre me he sentido atraído por los perdedores, por lo que me siento orgulloso, muy orgulloso de ser uno de ellos, uno más. Dicho esto, he de decir también que nunca podré corresponder a la generosidad de todos los artistas que han participado en el libro de este perdedor. Y te cuento. La ilustración de cubierta es de uno de los grafiteros con más proyección del momento: el Sr. X. Luego, casi cada poema, se enriquece con dibujos, ilustraciones, viñetas, grafitis y fotografías de, y cito por el orden en que aparecen en el poemario: Jaime Llorente, Javier Seco, José Ramón Sánchez Casas, Ana Franco, Lola Vázquez, Juan Kalvellido, Miguel Ángel Martín, David Gemp, Esteban Gutiérrez Gómez (BACO), Antonio G. Villarán, J. Jesús Sanz, Patty de Frutos, Julio Javier Vegas Alonso, Genko, Ángeles Mendívil, Marcus Versus y Lola Lugo. A todos estos talentos solo puedo decirles: Gracias.
Como es natural, el poema que subo hoy al blog forma parte del libro y como ha sido esta una semana llena de actos que conmemoraron la República, mi poema es una pequeña contribución a dicho tema.
EL POEMA
La anciana hablaba con su marido
con una voz lo suficiente
mente
clara
como para que yo,
que había llegado antes para ocuparme del micrófono,
pudiese entender, con absoluta claridad,
lo que le decía.
Lo que le decía delante de la fosa común número tres
del cementerio de Ceares, en Gijón, Asturias.
Lo que le preguntaba:
¿Pero por qué a ti, cariño?
¿Por qué tuvieron que hacerte eso, mi amor?
Con lo bueno que tú fuiste siempre,
¿por qué tuvieron que asesinarte de esa forma?
¿Por qué, mi vida, por qué?
Aquella mujer, de Santander, hablaba con su compañero
como si este aún se encontrase con ella entre los vivos
y no allí,
en la fosa común número tres,
solidario con los restos de sus camaradas republicanos.
¿Pero por qué a ti, corazón?
¿Por qué tuvo que pasarte esto, mi cielo?
¿Por qué tuvieron que asesinarte de esa manera
si tú nunca le hiciste mal a nadie?
¿Por qué, vida mía, por qué?
Por eso precisamente, señora. Porque no le hizo mal a nadie.
Por eso se lo bajaron. Porque era bueno. Y ellos,
ellos no.
Sin embargo, en vez de acercarme y decírselo,
eché un candado a mis labios y me alejé de la guerra.
A eso del mediodía, se celebraba un acto conmemorativo
del setenta y seis aniversario de la II República y yo tenía que leer
un poema.
David González. LOSER. Bartleby Editores, Madrid, mayo 2009.
si yo me llamase david
y me apellidara gonzález
en vez de pasar el tiempo quejándome
y perdiendo el tiempo de mala manera
pensaría en isaak bábel
en varlam shálamov pensaría en izet sarajlic
y en roque dalton pensaría en raúl núñez
y en pablo escobar pensaría en buch cassidy
y en william bonney pensaría en barry lyndon
y en henri charrière pensaría en albertine sarrazin
y en mohamed chukri pensaría en charles bukowski
y en d. a. levy pensaría en arthur rimbaud
y en neal cassady pensaría en hubert selby junior
y en louis-ferdinand céline pensaría en gert ledig
y en e. e. cummings
y no consentiría que me silenciasen los lacayos de (m) orfeo
ni que me intimidaran
los hijos de puta que gobiernan nuestras vidas
si yo me llamase david
y me apellidara gonzález
no haría como él
que se pega a las faldas de las mujeres
y busca el consuelo en su regazo
no haría como él
que sale al encuentro de su conciencia
con varias copas en una mano
y en la otra
drogas de esas
que como dice nacho vegas
te hacen hablar
no haría como él porque
si yo me llamase david
y me apellidara gonzález
no hablaría
levantaría la mano izquierda
y con la otra
(en el corazón)
agarraría la honda que viene con mi nombre
pondría mi voz común en la tira de esparto
y me sentaría a escribir
hasta alcanzarlos
hasta alcanzarlos
y si no me llamase david
ni me apellidara gonzález
también
Puñal
El puñal
entra en el corazón,
como la reja del arado
en el yermo.
No.
No me lo claves.
No.
El puñal,
como un rayo de sol,
incendia las terribles
hondonadas.
No.
No me lo claves.
No.
No os asombre que apenas escriba.
Envío a la costa
caravanas con oro, incienso y mirra.
También trabajo por mi cuenta, solo.
Espero tela negra
y piezas de terciopelo rojo tejido
en oro.
El emperador Juan murió asesinado.
Me encanece un pelo por minuto.
Esta traición del cuero cabelludo
es desoladora,
¿ pero qué puedo hacer ?
No os asombre que apenas escriba.
Hay más cosas para preguntar
que para contar.
Desiertos poblados por negros.
Sin caminos.
Sin correos.
Sin viajeros.
¿ Qué queréis que os escriba sobre eso ?
Que está uno harto.
Que ya no se puede más.
No os asombre que apenas escriba.
No encuentro nada interesante que decir.
Poema extraído de su poemario "El hombre de las suelas de viento: Poemas africanos de Arthur Rimbaud"
EL PESO DEL MUNDO
No puedo leer un solo libro.
Una sola página.
Un solo párrafo.
Ni una línea.
No puedo escribir,
ni coger el teléfono,
ni encender un cigarrillo,
ni extender las piernas,
ni levantarme
siquiera
de esta silla.
Si me buscara
el pulso
estoy seguro
de que no me lo encontraría.
Realmente no sé
lo que me pasa.
No es asco.
No es hastío.
No es abulia.
No es cansancio.
No es indiferencia.
Son todas esas cosas
y no es ninguna.
Es como si el mundo
se me hubiera
parado
encima.
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EL PASADO ES UN PAÍS LEJANO
Me llama. Está
borracho. Un poco
borracho; la lengua
le patina, y me imagino
su babosa, su estúpida sonrisa.
Quiere a toda costa conseguir
un gramo, medio gramo,
lo que haya.
Está en la casa
de una chica a la que dije:
«No sé muy bien cuándo será.
Pero tú y yo joderemos.»
¿De verdad lo dije?
Muchas veces es así:
digo, dije, algo, lo que sea,
cualquier cosa,
qué más da.
Oigo su voz al fondo.
«Dile que si viene o no.
O cuelga.»
Supongo
que estarán solos en casa.
El marido fuera.
Hay un tercero. Alguien
que se llama Rafi.
«¿Rafi? No lo conozco.»
«¿Que no lo conoces?
¿Así que no te acuerdas, en la fiesta,
la famosa fiesta,
coger a un tío por el cuello
y soltarle que menuda
mariconada de camisa?»
No. No lo recuerdo.
Yo no recuerdo nada.
Pausa. «Entonces
será mejor mandarte
directamente a la mierda
y colgar este teléfono.»
No follarán.
Él es impotente, o feo,
o estrábico, o imbécil,
o sabe Dios qué.
En cuanto a mí,
la única vez que vi sereno a aquella tipa
sentí lo que se siente siempre:
asco. O más bien pena.
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